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¿Juzgar es bueno o malo? ¿Qué enseña la Iglesia? Explicación definitiva
Juzgar no solo no es malo, Cristo mismo lo ordena cuando dice «juzgad con justo juicio»; la Iglesia nos enseña cómo juzgar correctamente

03/06/2022

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No son pocas las personas que, repitiendo tópicos sin conocimiento de causa alguno, sostienen que juzgar siempre es malo, esto a partir del famoso versículo «No juzguéis, para que no seáis juzgados» como si con dicho versículo se estuviera condenando todo tipo de juicio. Lo cierto es que no solo no es malo, sino que, además, el mismo Cristo nuestro Señor nos lo ordena exigiendo que juzguemos bien, razón por la cual la Iglesia siempre ha enseñado cómo juzgar.

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Santo Tomás de Aquino

«El juicio es lícito en tanto en cuanto es acto de justicia; (…) para que el juicio sea acto de justicia se requieren tres condiciones: primera, que proceda de una inclinación de justicia; segunda, que emane de la autoridad del que preside; y tercera, que sea pronunciado según la recta razón de la prudencia. Si faltare cualquiera de estas condiciones, el juicio será vicioso e ilícito. Así, en primer lugar, cuando es contrario a la rectitud de la justicia, se llama, de este modo, juicio vicioso o injusto. En segundo lugar, cuando el hombre juzga de cosas sobre las que no tiene autoridad, y entonces se denomina juicio usurpado. Y tercero, cuando falta la certeza racional, como cuando alguien juzga de las cosas que son dudosas u ocultas por algunas ligeras conjeturas, y en este caso se llama juicio suspicaz o temerario.»

S. T. II-IIae, 60, 2

«El Señor prohibe allí el juicio temerario, que trata sobre la intención del corazón u otras cosas inciertas, como explica Agustín en el libro De Serm. Dom. in monte. O prohibe el juicio sobre las cosas divinas, respecto de las cuales, por ser superiores a nosotros, no debemos juzgar, sino simplemente creerlas, según dice Hilario en Super Matth. O bien prohibe el juicio que no se hace por benevolencia, sino por rencor, como afirma el Crisóstomo.»

S. T. II-IIae, 60, 2, ad 1

San Agustín de Hipona

«Supongo que este mandamiento no significa otra cosa que siempre debemos dar la mejor interpretación a las acciones cuya intención es dudosa. Pero en lo que se refiere a aquellas que no pueden realizarse con un buen propósito, como los adulterios, las blasfemias y similares, nos permite juzgar; en cuanto a acciones indiferentes [en sí mismas] que admiten buena o mala intención, es temerario juzgar, y especialmente hacerlo para condenar.»

De Sermone Domini in Monte secundum Matthaeum, II, 18.

«En cuanto a esas cosas, entonces, que son conocidas para Dios, desconocidas para nosotros, juzgamos a nuestros prójimos a nuestro propio riesgo. De éstos el Señor ha dicho: ‘No juzguéis, para que no seáis juzgados’. Pero en cuanto a las cosas que son maldades abiertas y públicas, podemos y debemos juzgar y reprender, pero aun con caridad y amor, no odiando al hombre sino el pecado, detestando no al hombre vicioso sino el vicio, la enfermedad más que al hombre enfermo. Porque a menos que el adúltero público, ladrón, borracho habitual, traidor o soberbio sean juzgados y castigados, se cumplirá en ellos lo que el bienaventurado mártir Cipriano ha dicho: ‘El que tranquiliza a un pecador con palabras lisonjeras, le da el combustible para su pecado’»

Sermo 202 de Tempore.

<a href="https://inquisitivo.net/autor/samuel-soldevilla-burga/" target="_self">Samuel Soldevilla Burga</a>

Samuel Soldevilla Burga

Casado desde el 2019 con una maravillosa mujer, padre de familia. Seglar comprometido con la instauración del Reinado Social de Cristo. Con formación teológica, filosófica, jurídica y musical. Profesor de metafísica, filosofía medieval, filosofía moderna, filosofía de la naturaleza, filosofía de la ciencia y música. A pesar de sus múltiples defectos y limitaciones es director de Inquisitivo.net, presidente de la asociación Traditio Invicta y fundador de la Comunidad Seglar de Cristo Rey.

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